ABC. 3 TIPS para mejorar la vida con perros.

La llegada de un cachorro siempre es emocionante. Cuando tu nuevo mejor amigo llega a tu hogar se mueven muchas emociones: felicidad, miedo, frustración e incluso enojo, sólo por mencionar algunas. Pero, ¿de dónde vienen las emociones negativas si todo debiera ser felicidad? Principalmente, de la imposibilidad de comunicarnos correctamente con nuestro perro o gato. Nos da miedo que se enferme, nos sentimos peor si este temor se hace realidad y no sabemos qué le pasa, lo que siente, o dónde le duele; en algunas ocasiones las personas se sienten tan mal o impotentes si sus pequeños se enferman, que les dan aspirinas o anti-inflamatorios como el naproxen para intentar hacerlos sentir mejor, pero sin querer, lejos de ayudarlos, los perjudican poniendo su vida en peligro.

Es posible que te sientas frustrado porque intentas enseñarle algo tu perro (cómo orinar donde es debido) pero él no lo entiende y sigue orinando a la mitad de la sala o en tu tapete favorito.

Puedes sentir enojo porque él quiere jugar mordiendo o destruyendo tu sillón favorito, o quieres casi matar a tu gato cuando comienza a arañarlo.

Comunicarse adecuadamente con tu animal de compañía puede evitarte muchos problemas y angustias; en este número intentaré darte pequeños Tips de cómo mejorarla, de un modo tan sencillo como decir A B C:

PERROS

Tranquilo Amigo!Aprende a hablar lenguaje perro.

Debes leer e informarte sobre el lenguaje corporal de los perros. Cada movimiento de oreja, de cola, la mirada, el cuerpo, y demás partes del cuerpo tienen un propósito y una razón de ser, perfectamente planeada por el perro. Más adelante te daré algunos ejemplos de esto.

Los perros tienen dos tipos de señales para comunicarse: las involuntarias y las voluntarias. Las involuntarias, como su nombre lo indica, no las controla el perro y nos “hablan” de su estado emocional, con estas es muy sencillo saber si el perro está triste o contento, ya que su semblante lo dice todo. Las voluntarias, en cambio, sí las controla, por ejemplo: Si sus orejeas se encuentran hacia arriba el perro está alerta; si las hace hacia adelante, está dominante o amenazando y si las pone abajo/atrás tiene miedo o está poniendo postura de sumisión.

La cola: entre más alta está, el perro está más dominante; mientras más baja, más sumiso; en un nivel medio significa relajación o atención y la rapidez con que se mueve indica el grado de excitación que tiene de la emoción que esté presentando. No necesariamente significa felicidad.

En cuanto al cuerpo, si el animal se yergue y echa su cuerpo hacia adelante intentando parecer más grande, está dominante; si intenta parecer más pequeño, su postura es de sumisión. El extremo de esta “palabra perruna” es cuando el perro se rueda contra el piso exponiendo su abdomen.

Un perro ansioso puede jadear, lamer al aire o sus labios constantemente, gemir, chillar, moverse de un lugar a otro sin sentido y también salivar.

En cuanto a tu comunicación: cuando acaricies a un perro, nunca lo hagas inclinándote hacia adelante y mucho menos lo acaricies en la cabeza. Esto en su lenguaje sería una amenaza, y aunque muchos perros estén acostumbrados, otros se pueden sentir intimidados y pueden intentar morderte, o bien, puedes hacer que sienta mucho miedo y se orine para demostrar una gran sumisión. Lo ideal es ponerse en cuclillas, acercar la mano cerrada para que el perro te huela y, si te deja, acariciarlo en el pecho, la barba o el cuello, esto es más agradable y no es amenazante.

Pon atención al lenguaje corporal de tu perro y al tuyo, así podrás saber qué siente en cualquier momento y detectar cuando algo anormal le puede estar pasando a tu cachorro y así intervenir lo más temprano posible. Recuerda que el primer cambio que notarás cuando tu perrito se siente mal, es su conducta: dejará de jugar, de comer y su mirada se verá triste. Sobre todo no olvides reforzar aquellas conductas que quieres que repita, premiándolo con caricias, juegos, palabras como “muy bien” y ocasionalmente o cuando haga algo realmente muy bueno, con comida; finalmente, no refuerces las conductas indeseables, es decir, si tu perro chilla porque está ansioso de verte comer y él por curiosidad quiere una probada y tú lo alimentas, le enseñarás a ser un perrito chillón para conseguir lo que quiere.

Busca el origen de las conductas.

En algunas ocasiones tú mismo puedes encontrar de dónde provienen las conductas, enfermedades o problemas de tu perro. Por ejemplo:

Origen: se comió todo lo que había en el bote de basura. Consecuencia: ahora él está vomitando o tiene diarrea. Signo: se ve triste y no quiere jugar. También tienes entonces la solución: llévalo al Médico Veterinario para que lo revise y le recete algo para que se sienta mejor (y ponle una tapa al bote de basura). El verdadero problema viene cuando es más difícil saber a la primera, de dónde vienen los problemas o las conductas en general, por lo que tener un Médico Veterinario de confianza que te ayude a dilucidar qué pasa, es primordial. Si tu veterinario sabe suficiente de etología, podrás matar dos pájaros de un tiro, pero si no (porque no es posible saberlo todo), busca además la ayuda de un etólogo para que el desarrollo de tu cachorro sea el óptimo. No te sientas “tonto” por buscar ayuda cuando hay cosas que parecen muy lógicas o de sentido común, la lógica del perro no siempre es la misma que la nuestra.

Cuida la manera en la que le dices cosas.

Una vez que ya sabes qué es lo que tu perro te quiere decir y de dónde viene, entonces es tu turno de comunicarte con él. Para hacer esto de manera que te entienda, tienes que buscar el tono de voz adecuado para cada interacción, es decir, si lo vas a regañar con un “no”, éste debe ser con la entonación adecuada, si lo dices con un tono bajo y lo sigue un sinfín de explicaciones como: “No, no me muerdas, me duele, bebé, no” y además no quitas las manos o lo intentas empujar, el perro entenderá “sígueme mordiendo, mira que bonito jugamos”. Pero por otro lado, si le gritas muy fuerte, entonces puedes llegar a asustarlo demasiado, incluso se puede orinar del miedo y ocasionarle problemas de conducta posteriormente. Así que lo que debes hacer es encontrar el tono exacto para regañar o premiar a tu cachorro.

TranquiloMuchacho!

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